St. Anna Kirche

Conciertos en la iglesia con ambiente histórico

La iglesia de Santa Ana fue construída en 1518 y es a partir de 1897 cuando los Oblatos del San Francisco de Sales se hacen cargo del servicio religioso. Más tarde pasarían a ser propietarios del templo también. La decoración completa fue confiada a Christoph Tausch y a él le debemos la impresionante atmósfera, que resulta el marco ideal para los conciertos de la iglesia.

Ésta y otras iglesias datan de una fecha muy anterior a las obras interpretadas en ellas, sobre lo que cabe añadir que muchos compositores han escrito sus obras para estos lugares y atendiendo a las características de estos espacios. Estas obras tienen en cuenta la acústica y diseño del espacio de tal manera que los sonidos no se mezclen. El resultado es la muestra más elevada del arte clásico, que luce más aun en tan espiritual entorno.


Una joya del Barroco en Viena, capital de la música

La primera impresión que produce la iglesia de Santa Ana, es una plácida combinación de admiración y silencio. La grandiosad del Barroco se extiende y un silencio espiritual frente al altar aisla del ruido de la ciudad. Una mirada lleva a la otra, y así cada paso que nos adentra es más y más silencioso. Los elementos dorados y caprichosos, los frescos del techo, así como sus inigualables pinturas sobre el altar requieren una atenta mirada.

Tan sólo una corta visita se revela como una experiencia única. De tamaño discreto y armonía en colores y figuras, el recinto interior de la iglesia impresiona a los visitantes. No en vano Santa Ana es considerada una de las más hermosas iglesias del Barroco en Viena. Sus tres frescos del techo, sus pinturas del altar y los frescos de la capilla a San Francisco Javier se deben a Daniel Gran (1694-1757). La representación en la capilla de Santa Ana con la Virgen María y el Niño Jesús se atribuyen a Veit Stoß, en cambio las pinturas laterales se deben a Wiener Schmidt.

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